Intelligence Pulse

El Banco de la República subió su tasa 25 puntos básicos, a 12,25%, en la primera junta con el nuevo ministro de Hacienda, Miguel Gómez, en la mesa. No es un ajuste aislado: es el tercer aumento del año, que lleva el acumulado de 2026 a 300 puntos básicos desde el 9,25% de enero. La razón: la inflación anual se aceleró a 6,24% en agosto —el doble de la meta de 3%—, empujada por alimentos y servicios regulados, justo cuando El Niño amenaza con presionarlos otra vez. El Emisor hace esto mientras la economía ya perdía fuerza: el PIB creció solo 2,2% en el primer trimestre, muy por debajo del 3,8% de hace un año, y el propio banco recortó su pronóstico a 2,6%. Es la tensión clásica de un banco central: frenar más una economía que ya se enfría, para evitar que la inflación se vuelva permanente. La junta votó dividida —cuatro a favor, dos por no mover nada, uno por el doble— señal de que ni dentro del Emisor hay consenso sobre cuánto duele todavía. (Si quiere el mecanismo completo explicado desde cero, hoy en Fuera de Horario hacemos la clase completa de política monetaria.)

AI Frontier

Google presentó el 1 de octubre su modelo Gemini 4 Argon, con una ventana de salida que pasa de 64.000 a 1 millón de tokens: suficiente para que una IA revise un expediente legal completo, un portafolio de riesgo o una base de código entera en una sola pasada, no en fragmentos. El lanzamiento arranca limitado —acceso prioritario a socios de ciberseguridad, antes de abrirse a clientes de API y suscriptores de pago. La novedad no es el modelo —cada mes hay uno nuevo—, sino el salto en contexto: los equipos de análisis financiero que todavía trocean reportes largos para que la IA los procese están a punto de quedar en desventaja frente a quienes alimenten el documento completo de una sola vez. Vale la pena probar ese salto antes de que se vuelva el estándar, no después.

Signal vs. Noise

El ruido: subir la tasa a 12,25% suena a mala noticia sin matices —crédito más caro, una economía que ya frenaba se enfría todavía más.

La señal: esto nos conviene, sobre todo a quienes ahorran y a quienes dependen de que el peso no se desplome. Hay ganadores inmediatos —quien tiene un CDT hoy gana más que hace un año, y los bancos amplían margen— y perdedores igual de claros —quien necesite crédito nuevo de vivienda, consumo o pyme paga más, y la construcción siente el frenazo primero. Pero el cálculo real es otro: una tasa más alta ancla las expectativas de inflación antes de que se vuelvan hábito en precios y salarios, y defiende el peso frente a un dólar global ya fortalecido. Pagar hoy un crédito más caro sale más barato que pagar después una inflación fuera de control.

Quote of the Day

“Cuatro directores votaron a favor de esta decisión, dos por mantenerla inalterada y uno por incrementarla en 50 pbs.”
—Junta Directiva del Banco de la República, 30 de septiembre de 2026.

Ni el propio Emisor tiene consenso sobre cuánto frenar: la cautela gana, pero no por unanimidad.

¿Sabe cómo le conviene posicionarse frente a una tasa que ya no va a bajar pronto? Calcule su Criterio Score y suscríbase al Daily Briefing para seguir esta historia mañana.

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