En más de 15 años sentado frente a mesas de trading y mesas de tesorería corporativa, aprendí una regla que casi nunca falla: cuando el comprador, el vendedor y el banco que financia la operación son, en el fondo, la misma media docena de empresas, alguien —tarde o temprano— se queda sin silla cuando se detiene la música. Eso es exactamente lo que está pasando hoy en la industria de la inteligencia artificial, y esta semana quedó más claro que nunca.
Lo que es real
Anthropic, la empresa detrás de Claude, está en la fase final para salir a bolsa con una valoración que, según inversionistas consultados por Financial Times, podría llegar a US$2 billones —el doble de lo que se hablaba a comienzos de año—, en lo que sería la OPI más grande de la historia, por encima del listado de SpaceX. Reuters reportó que el mercadeo de la operación arrancaría a mediados de octubre, con la intención de cerrar el listado en el Nasdaq antes de las elecciones legislativas de noviembre. Para completar el cuadro, Anthropic está cerrando una línea de crédito por US$15.000 millones justo antes de salir al mercado: ni siquiera la compañía que se prepara para protagonizar la OPI más grande de la historia quiere depender solo del efectivo que genera.
No es la única. OpenAI cerró este año una ronda por encima de US$120.000 millones, con Amazon, Nvidia, SoftBank y Microsoft como principales patrocinadores, a una valoración de US$852.000 millones —lo ampliamos hoy en el Daily Briefing #0039—. Son, literalmente, las mismas empresas, moviéndose entre sí.
Lo que nadie le cuenta en voz alta
Desde agosto, el inversionista Michael Burry —el mismo que anticipó la crisis de las hipotecas subprime— viene mostrando un diagrama que vale más que muchos reportes de analista: Microsoft, Amazon, Google, Meta, OpenAI, Anthropic, Nvidia y AMD intercambiando participaciones accionarias y compromisos de compra cruzados por cientos de miles de millones de dólares. Nvidia le vende chips a OpenAI; invierte en OpenAI; OpenAI le compra capacidad en la nube a Microsoft y a Amazon, que a su vez invierten en OpenAI y en Anthropic. El dinero no desaparece: viaja en círculo entre diez nombres, y cada vuelta que da se registra como “ingreso” o como “demanda” en algún balance. Esto no significa que la IA sea humo —los productos existen, se usan, generan valor real todos los días—. Significa que una parte de la demanda que sostiene estas valoraciones no viene de un cliente externo pagando por algo que necesita: viene del mismo grupo de inversionistas pagándose entre sí.
La oportunidad real
No está en adivinar si Anthropic saldrá a US$2 billones o a US$1,5 billones, ni en pelear por una asignación en el IPO del año. Está en algo mucho más aburrido y, a la larga, mucho más rentable: antes de sumar una sola acción de IA a su portafolio personal o a la tesorería de su empresa, hágase las tres preguntas que cualquier mesa de trading seria se hace antes de tomar una posición grande. Primero: ¿esta compañía genera flujo de caja libre real hoy, o vive de la siguiente ronda? Segundo: ¿quién es el cliente final de lo que vende, y es alguien distinto de quien la financia? Tercero: si la próxima ronda o la OPI sale más barata de lo que el mercado espera —algo que ya pasó una vez este año, cuando la cifra que circulaba para Anthropic bajó antes de volver a subir a US$2 billones—, ¿qué le pasa a mi posición?
Para quien invierte desde Colombia, con el peso fortaleciéndose frente al dólar y el apetito por activos en moneda fuerte en aumento, la tentación de subirse a la ola de IA sin hacerse estas preguntas es todavía mayor: parece gratis apostarle a algo que sube todos los días. No lo es. Nunca lo fue.
Warren Buffett lo dijo mejor que nadie: solo cuando baja la marea se descubre quién estaba nadando desnudo. Nadie sabe cuándo bajará esta marea —puede tardar años, o puede no bajar nunca de la forma catastrófica que algunos predicen—. Pero sí puede decidir, hoy, con qué traje de baño está entrando usted a esta historia. Esa es la diferencia entre especular y aplicar criterio. ¿Ya se hizo esas tres preguntas sobre su propia exposición a IA, o todavía está esperando a que alguien más las responda por usted?
Si este tipo de preguntas le interesan, en el Daily Briefing de ViSFI seguimos esta historia —y muchas otras— todos los días. Y si le fue útil, compártalo con quien esté pensando en subirse a la próxima OPI de IA.