Llevo más de 15 años mirando pantallas de bonos y derivados de crédito, y hay una regla que nunca falla: cuando la bolsa y el crédito de la misma empresa empiezan a contar historias distintas, hazle caso al crédito. Esta semana esa regla se puso a prueba con Oracle, y casi nadie en los titulares se dio cuenta.

Lo que de verdad está pasando con la deuda de la IA

Mientras el Nasdaq tocaba otro máximo histórico —impulsado, otra vez, por el entusiasmo con Nvidia, Oracle y el resto de la fiesta de infraestructura de inteligencia artificial—, el seguro contra impago de la deuda de Oracle (su CDS a cinco años) subió a 2,03 puntos porcentuales, el nivel más alto desde la crisis financiera de 2008. A comienzos de año estaba en 144 puntos básicos (KuCoin). S&P ya le bajó la calificación a BBB-, un escalón arriba de “bono basura”, después de que la compañía reportara un flujo de caja libre negativo de 23.700 millones de dólares frente a una deuda cercana a 130.000 millones (TechSpot). Y Oracle no es un caso aislado: el total de protección contra impago sobre las grandes tecnológicas de IA llegó a un récord de 12.500 millones de dólares, un salto de 500% desde mediados de 2025.

Lo real: la demanda de IA no es un espejismo

La demanda de infraestructura de IA —centros de datos, chips, energía— es genuina y masiva; eso no es un espejismo. Empresas como Amazon, Google, Meta, Microsoft y Oracle han salido a emitir más de 200.000 millones de dólares en bonos este año solo para financiar esa construcción. El problema no es que la IA no vaya a generar valor. El problema es cómo se está pagando esa apuesta.

Lo que nadie te cuenta

Gran parte de ese financiamiento se diseñó en un mundo donde se esperaba que la Reserva Federal siguiera bajando tasas. Pero en septiembre la Fed hizo lo contrario: subió tasas por primera vez desde 2023, hasta 3,75%-4,00%, porque la inflación —empujada por un shock energético ligado al conflicto con Irán— se resiste a bajar. Ese giro encarece exactamente el tipo de deuda que las hiperescaladoras de IA necesitan seguir emitiendo para sostener su gasto de capital. Cuando Amazon colocó 15.000 millones de dólares en bonos hace poco, la demanda cayó un 40% apenas se conoció el precio final —el doble de lo normal en una emisión de ese tamaño. Esa es la clase de señal que un gráfico de precios de acciones nunca te va a mostrar.

Jamie Dimon, que ha visto varios de estos ciclos desde la silla de JPMorgan, lo resumió mejor que cualquier analista: “hay mucha exuberancia ahí afuera. Pero también la hubo en 1972, 1986, 2000 y 2007. Eso no me da tranquilidad.” No dijo que la IA sea una burbuja —de hecho cree que no lo es—, pero sí advirtió que podría ser el punto sorpresa de la próxima crisis crediticia.

La oportunidad real — y la pregunta que te dejo

No es “vender todo lo de IA” ni tampoco “ignorar el ruido y seguir comprando máximos históricos”. Es más simple y más aburrido: si tienes exposición —directa, vía fondos, o indirecta a través de tu fondo de pensión— deja de mirar solo el precio de la acción y empieza a mirar el costo de la deuda de esas mismas empresas. El crédito se mueve antes que la acción, no después. Y si eres tesorero o CFO de una empresa colombiana que está pensando en salir a los mercados internacionales a financiarse en dólares, este es el peor momento para asumir que las condiciones de hace seis meses siguen vigentes: el peso colombiano ha tenido uno de sus mejores años frente al dólar entre las monedas emergentes, pero esa fortaleza también depende de flujos de capital globales que se pueden revertir si el estrés de crédito en Estados Unidos deja de ser una anécdota de analistas y se convierte en una corrección real.

Al Método CRITERIO le interesa precisamente esto: no reaccionar al titular de la bolsa, sino razonar con los fundamentos que el titular todavía no refleja. La pregunta que te dejo no es si la IA va a cambiar la economía —ya lo está haciendo—, sino esta: ¿estás midiendo tu exposición a esa apuesta por el precio de la acción, o por el precio real de la deuda que la sostiene?

Si quieres seguir esta historia —el crédito, no solo la acción— todos los días, en el Daily Briefing de ViSFI la sigo contando.

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