La Corte avaló la reforma pensional — deja de esperar la letra final para actuar
Llevo años escuchando, con cada cambio en las reglas del ahorro, que lograr la pensión en Colombia era imposible. Y gracias a esas especulaciones, la gente espera “a que se aclare todo” para tomar una decisión, y para cuando se aclara, ya perdió el tiempo que tenía para actuar con ventaja. Eso es exactamente lo que va a pasar ahora con la reforma pensional si no haces algo distinto.
Lo que ya es un hecho
El 25 de agosto, la Corte Constitucional avaló, por 7 votos contra 1, la mayor parte de la reforma pensional de Petro —y hay que ser enfáticos en eso: es su reforma, su apuesta política, y ahora también su responsabilidad si algo sale mal. Sí, devolvió nueve artículos al Congreso para corregir vicios de trámite —tienen 30 días hábiles para hacerlo—, pero el corazón de la reforma ya quedó en pie: entra en vigencia el 1 de abril de 2027, y reestructura el sistema en tres pilares. El solidario cubre a los adultos mayores en pobreza que nunca alcanzaron semanas suficientes. El semicontributivo le da una renta vitalicia a quien cotizó entre 300 y 1.000 semanas sin llegar a pensionarse —esto es nuevo, y no es poca cosa: hoy esa gente simplemente no recibía nada. Y el punto que más te debería importar si ganas por encima del promedio: el aporte obligatorio a Colpensiones queda topado en 2,3 salarios mínimos (unos $4.027.081 en pesos de 2026); todo lo que ganas por encima de eso ya no va a un fondo privado tradicional, va a una cuenta de ahorro individual complementario administrada por las nuevas Accai.
Lo que nadie te está contando
El debate público se quedó atrapado en la pelea política de siempre —el Gobierno lo llama “un triunfo del pueblo trabajador”, la oposición dice que es “preocupante” y anuncia proyectos para modificarlo— y en esa pelea nadie te está explicando lo que de verdad va a cambiar tu planeación financiera personal: tu pensión ya no vive en un solo lugar. Si ganas más de 2,3 salarios mínimos, a partir de abril de 2027 vas a tener una parte de tu ahorro obligatorio en Colpensiones (con reglas de reparto, no de capitalización) y otra parte en una cuenta individual que administra un tercero nuevo con reglas que, honestamente, todavía se están terminando de definir en el Congreso. Eso no es un detalle técnico —es la diferencia entre saber exactamente cuánto vas a recibir el día que te pensiones, y depender de cómo le vaya a un fondo que ni siquiera existe legalmente todavía del todo.
Qué hacer con tu ahorro desde ya
Mi consejo, con lo que sabemos hoy, no es esperar a que el Congreso subsane los nueve artículos devueltos ni a que salga el reglamento operativo. Es empezar ya con tres movimientos concretos. Primero, si estás en un fondo privado y ganas por encima del umbral, pide una proyección actualizada de tu mesada bajo el nuevo esquema —no la genérica, la tuya, con tu historial real. Segundo, si tienes capacidad de ahorro voluntario, este es el momento de reforzarlo por fuera del sistema obligatorio; con dos pilares corriendo en paralelo, tener un colchón que no dependa de ninguno de los dos te da margen de maniobra que la mayoría no va a tener. Y tercero, si asesoras a alguien —familia, empleados, clientes— empieza la conversación ahora, porque para cuando salga la reglamentación completa, todo el mundo va a estar preguntando lo mismo al tiempo y el asesoramiento de calidad se va a volver escaso.
La pregunta no es si la reforma te parece justa o no —esa discusión ya la están dando en el Congreso y en la Corte. La pregunta es si tu plan de retiro personal está construido para funcionar bien bajo cualquiera de los escenarios que todavía pueden salir de esos nueve artículos devueltos. Ese es el tipo de criterio que no se improvisa el día que te llega la carta de tu fondo —se construye antes. Como ya exploramos con la tasa del Banrep, el patrón se repite: quien espera la letra final para actuar siempre llega tarde.
¿Quieres seguir afinando ese criterio? En el Daily Briefing de ViSFI seguimos esta reforma de cerca, artículo por artículo, hasta que quede en firme.